
Y nos fuimos consumiendo como colillas de cigarros,
tirados y abandonados,
por finos labios que durante un tiempo querian y absorbian todo de nostros,
nos quemabamos con fuego
y corriamos desnudos,
blancos humos sin intimidad
de nada ni de nadie...
Por que no importaba la cajetilla,
de donde fuera estaba bien,
un poco de sexo de nicotina
y obtener un poco de vida de una dosis de furia
justo alli, en el templon de la luna
donde sus finos labios regresan a consumirme
y se llevan de mi
lo poco que queda de mi...
martes, 13 de abril de 2010
Colillas
Publicado por DnL_Páez en 14:16
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